El cáncer que afecta a las mamas puede controlarse mediante la detección temprana y el de útero puede prevenirse con la utilización del preservativo. Se estima que una de cada ocho mujeres padecerá cáncer de mama en la provincia de Buenos Aires, un dato que coincide con las proyecciones a nivel nacional. El tercer carcinoma con mayor incidencia es el de cuello uterino. Cada año es diagnosticado en 24 de cada 100 mil bonaerenses.
Hasta hace un lustro las estadísticas indicaban que el cáncer de mama afectaba a 1 de cada 10 mujeres, pero el registro de los hospitales públicos de la provincia indica que esta proporción va en aumento. Se estima que, actualmente, asciende a una de cada ocho y continúa siendo la segunda causa de muerte entre las mujeres a nivel mundial. Esta proporción coincide con las proyecciones a nivel nacional y, según datos publicados por la Fundación para la Investigación y Prevención del Cáncer (FUCA), en Argentina se diagnostican entre 15 mil y 18 mil nuevos casos por año.
El tercer cáncer femenino más frecuente es el de cuello uterino, detrás del de mama y el de colon. En este caso, ya no hay dudas de que se trata de una enfermedad de transmisión sexual, cuya principal causa en la Argentina es la cepa 16 del Virus del Papiloma Humano (HPV). Este dato lo convierte en un carcinoma prevenible en su totalidad que, como el VIH, se evita con el uso del preservativo.
En cambio, la causa del cáncer mamario resulta incierta. “Si bien el origen de esta enfermedad aún está en estudio, existe cierto consenso en la comunidad científica respecto a que está ligado a factores genético hereditarios. Aquellas mujeres que tienen familiares directos como la madre, una hermana o una abuela, que han padecido cáncer de mama poseen una mayor predisposición a desarrollarlo. Por lo tanto, se aconseja que los controles se inicien tempranamente”, señala Elvira Guidi, coordinadora del Programa de Detección Precoz del Cáncer Genito Mamario (Progema), dependiente del ministerio de Salud bonerense.
Factores de riesgo y diagnóstico precoz
En la provincia de Buenos Aires se diagnostican por año 2.500 nuevos casos de cáncer mamario, sólo en el sector público. El dato incluye los cánceres in situ e invasores, dos estadíos que indican distintos niveles de evolución de la enfermedad. Los especialistas estiman que si a este número se le sumaran los casos que se detectan en el sector privado la cifra se duplicaría.
“El cáncer in situ es el que no se detecta mediante palpación porque aún no ha formado un tumor, y se encuentra sólo mediante la mamografía. Éste es el momento ideal para diagnosticarlo porque el tratamiento va a ser menos invasivo y la calidad de vida a futuro puede ser mejor”, explica Guidi.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda, como medida para prevenir este cáncer, que las mujeres amamanten a sus hijos durante un tiempo prolongado (alrededor de dos años). Por el contrario, de acuerdo a estudios sobre casos diagnosticados, hábitos como el excesivo consumo de alimentos grasos favorecerían el desarrollo de la enfermedad.
El cáncer de mama es una enfermedad de mujeres adultas, por eso el control mediante la mamografía se indica a partir de los 35 años, excepto en aquellas mujeres de alto riesgo – las que tienen familiares directos que lo padecieron -, las cuales deberán controlarse a partir de los 30.
“Si todo sale bien, las mujeres deberían hacerse una segunda mamografía recién a los 40 años y, a partir de esa edad, cada 2 años. Recién a los 50 deben realizarla anualmente”, señala Guidi.
La importancia de la detección temprana radica en que cuanto antes se diagnostique menos invasivo será el tratamiento y mayores las expectativas de sobrevida. “Si este cáncer se localiza en un estadío incipiente sólo es necesario hacer una pequeña biopsia para quitar las lesiones de la mama o una cuadrantectomía, que es un procedimiento quirúrgico para extraer la parte enferma de la mama”, explica la especialista y agrega que luego se deben efectuar tratamientos complementarios en el que se emplean rayos o quimioterapia, de acuerdo al grado de compromiso de la paciente.
Una enfermedad silenciosa
El cáncer de cuello uterino no presenta síntomas, como dolor o irritación, que permitan sospechar el comienzo de la enfermedad. Por eso, la práctica anual de la colposcopía y el Papanicolaou (Pap) son fundamentales para detectar las lesiones en forma precoz.
Si bien antes se lo asociaba a un inicio temprano de la sexualidad y al cambio frecuente de parejas, hoy se sabe que la causa radica en un virus, el HPV, que penetra en las células del cuello uterino y las destruye. Como el contagio se produce por vía sexual, la protección con preservativo durante las relaciones sexuales previene el contagio del HPV que, en los varones, no desarrolla lesiones graves e, incluso, suele pasar desapercibido.
Cabe aclarar que, si bien existen más de 60 tipos diferenciados de este virus y en todas sus formas requiere tratamiento, no todos provocan cáncer. En Argentina, generalmente, es la cepa 16 la que requiere mayores controles por sus propiedades cancerígenas.
“No hay una edad preestablecida para comenzar a hacerse el Pap. Hoy sabemos que se comienza a tener relaciones sexuales a edades muy tempranas, entonces, hay que hacer este estudio tomando como punto de referencia la iniciación sexual”, comenta Guidi. El Papanicolaou permite analizar en el laboratorio, las células del cuello uterino. La colposcopía, en cambio, es un examen que se hace en la consulta ginecológica y ofrece una observación ampliada del cuello del útero. De esta forma, es posible visualizar eventuales lesiones.
Cáncer de mama
● Por año, de cada 100 mil mujeres, 27 mueren por cáncer de mama en la provincia de Buenos Aires.
● La mamografía permite un diagnóstico precoz y una mayor sobrevida.
● Se debe realizar a los 30 años si se tienen familiares directos que desarrollaron cáncer de mama.
● Sin antecedentes, debe realizarse a los 35 y la segunda a los 40.
● Después de los 40, cada dos años.
● Anualmente, a partir de los 50.
Cáncer de útero
● Por año, de cada 100 mil mujeres, 10 mueren por cáncer de cuello uterino en la provincia de Buenos Aires.
● Lo origina un virus que se contrae por relaciones sexuales con una persona infectada.
● El uso del preservativo previene la transmisión.
● La colposocopía y el Papanoicolaou permiten diagnosticarlo en forma precoz.
● Se deben realizar un vez al año a partir de la iniciación sexual.
Etiquetas: Cáncer, Cáncer de cuello uterino, Cáncer de mama
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